No tienes que llevar un guion
Puedes llegar con una preocupación clara, con varias cuestiones mezcladas o simplemente con la sensación de que algo no va bien. Es válido empezar por cualquiera de esas experiencias.
Poner palabras a lo que vives
El profesional puede hacer preguntas sobre cómo te encuentras, desde cuándo notas el malestar, qué situaciones lo agravan o lo alivian y cómo influye en tu vida cotidiana.
Construir objetivos juntos
Con la información disponible se empieza a valorar qué necesitas y qué aspectos pueden trabajarse. Los objetivos se revisan y ajustan durante el proceso.
Un espacio para preguntar
También puedes plantear dudas sobre el enfoque profesional, la confidencialidad y el modo de trabajo. Una relación de confianza se construye con claridad y respeto.